Con más de 10 años en Grupo CIE, Antonio Rodríguez es un verdadero experto en el mundo de la programación, pero lo que realmente lo distingue es su capacidad para adaptarse a un sector pesquero en constante cambio. Desde sus inicios trabajando en el proyecto de Mercadona hasta su papel fundamental en el desarrollo de TrazaWin, Antonio no solo es un genio del código, sino también un gran compañero que siempre tiene la mano extendida para ayudar a los demás.
En esta entrevista, nos cuenta cómo la programación se convirtió en su verdadera vocación, qué lo motiva a seguir aprendiendo y cómo ha aprendido a gestionar la presión en su día a día. Además, nos revela por qué el baloncesto es más que una pasión para él y cómo este deporte le ayuda a mantenerse positivo en el trabajo. ¿Estás listo para saber más?
¿Qué te motivó a convertirte en programador y cómo fueron tus inicios en este mundo?
Mi interés por la programación comenzó durante la carrera universitaria, aunque fue más tarde cuando realmente descubrí que disfrutaba del proceso de programar. Como era común en mi generación, elegí estudiar informática porque, en ese entonces, se veía como una disciplina emergente, con muchas oportunidades a futuro. Durante mis primeros años, comencé a programar de manera básica, pero la carrera estaba más centrada en la teoría, con pocas asignaturas prácticas.
Al finalizar la carrera, tuve la oportunidad, gracias al apoyo de mis padres, de especializarme en sistemas en la Universidad de Valencia, una disciplina que se alejaba de la programación. Fue durante esta etapa cuando empecé a descubrir cursos de programación que me llamaron la atención. A medida que los completaba, me di cuenta de que mi verdadera vocación dentro del campo de la informática era, sin duda, la programación.
Tu carrera en Grupo CIE comenzó con el proyecto de Mercadona. ¿Cómo fue esa experiencia de viajar tanto y trabajar en un proyecto tan grande? ¿Qué aprendizajes te dejó?
Mis inicios en Grupo CIE fueron, efectivamente, para el proyecto de Mercadona, lo que que implicaba viajar todas las semanas durante tres o cuatro días. Al principio, la idea de estar fuera de casa no me preocupaba demasiado, ya que siempre he estado acostumbrado a viajar. Sin embargo, en esa época mi mujer y yo acabábamos de tener a nuestro hijo Tonet, lo que me hacía sentir algo de preocupación por dejarla sola con el bebé. Después de hablarlo, llegamos a la conclusión de que esta era una gran oportunidad para trabajar en una empresa de informática, cerca de casa, lo cual era muy valioso para nosotros.
En cuanto a la experiencia de los viajes, fue bastante positiva. En términos de aprendizaje, lo más importante fue el trabajo en equipo que tuvimos que desarrollar para llevar adelante el proyecto. Fue un desafío, pero nos permitió encontrar soluciones eficaces ante los imprevistos tanto técnicos como de convivencia, lo que me dejó valiosas lecciones sobre cómo colaborar en proyectos grandes y complejos.

Tu trabajo requiere de mucha paciencia y detalle. ¿Cómo gestionas la presión cuando hay muchas solicitudes de soporte o mantenimiento?
En el sector pesquero, la informática no está tan presente, pero en Grupo CIE somos pionero en este ámbito. Esto significa que muchos de nuestros clientes no tienen mucho conocimiento técnico, por lo que, además de ofrecer una programación sencilla y rápida, debemos proporcionar atención y asesoramiento constante.
Al principio, me costaba interactuar con ellos debido a mi falta de experiencia en este sector, pero pronto me di cuenta de que, mientras yo les enseñaba lo técnico, ellos también me enseñaban sobre el mundo pesquero.
Esta relación de mutuo aprendizaje y una comunicación fluida con los clientes hace que la presión sea más llevadera.
La programación es un área en constante evolución y con continuos cambios en el lenguaje. ¿Cómo haces para estar siempre al día y para adaptarte de forma satisfactoria?
Uno de mis principales objetivos como programador es asegurarme de que el trabajo realizado se adapte a las necesidades del cliente. No hay mayor satisfacción que ver a las personas utilizando lo que he desarrollado. Para mantener la calidad y asegurarme de que mis proyectos perduren en el tiempo, me esfuerzo por estar siempre al día. Esto lo logro mediante la investigación constante, ya sea a través de cursos, internet, foros o webinars, lo que me permite mejorar y agilizar tanto los proyectos actuales como los futuros.
¿Cómo gestionas los errores o fallos en el sistema y qué haces para minimizarlos?
Los errores o fallos son inevitables, ya sea por descuidos en la programación, prisas o desconocimiento de algún área. Personalmente, estas situaciones me preocupan mucho, y me esfuerzo por investigarlas a fondo para entender su origen y solucionarlas lo más rápido posible.
Después de resolver el problema, trato de aprender de cada error para evitar repetirlo. Al final, cada fallo es una experiencia valiosa que me ayuda a mejorar.
¿Qué importancia le das a la seguridad en las plataformas digitales para el sector pesquero, y cómo implementas estas medidas dentro de TrazaWin?
La seguridad es fundamental, especialmente con el crecimiento de TrazaWin hacia la nube, lo que añade una capa extra de protección. Para garantizar la seguridad de los datos, implementamos autorizaciones, autenticaciones y encriptación en todo momento. Es crucial que la información viaje de manera segura a través de la nube, y nos aseguramos de que nuestros clientes estén satisfechos con las medidas de seguridad que ofrecemos.
¿Puedes darnos algún ejemplo de cómo has innovado en los procesos de desarrollo de software para mejorar el rendimiento del sistema?
Uno de los aspectos clave en mi trabajo es realizar un análisis previo para determinar la implementación más óptima de cada proceso, siempre con el objetivo de garantizar la satisfacción del cliente. Por ejemplo, he trabajado en la optimización de bases de datos, en la creación de planes de ejecución de consultas más eficientes y en la mejora de los servidores para maximizar el rendimiento del sistema.
El baloncesto es una gran pasión en tu vida. ¿Cómo ha influido este deporte en tu enfoque profesional?
El baloncesto siempre ha sido mi deporte favorito, y me ha enseñado mucho. Durante mi época de estudios, me permitió relacionarme con nuevas personas, la mayoría de ellas excelentes. Practicar deporte, en general, me ayuda a desconectar de la rutina diaria y a agilizar la mente, y en mi caso, el baloncesto cumple esa función. Aunque ya no lo practico tanto como antes, siempre que puedo, disfruto lanzando unos tiros o jugando una pachanga. Y, aunque me quede algo cansado, noto que al día siguiente voy al trabajo con más energía y una actitud positiva.

Tus compañeros te definen como una persona con gran corazón. ¿Cuál es tu secreto para construir relaciones sólidas y duraderas en el trabajo y en la vida?
Aunque me considero una persona tímida y me cuesta hacer amigos, valoro profundamente cuando mis compañeros se acercan y hacen el esfuerzo de conocerme. Por eso, trato de corresponder ofreciéndoles mi ayuda siempre que puedo.
Creo que la clave para construir relaciones duraderas está en estar disponible y apoyar a los demás cuando lo necesiten, ya que, al final, esa es la esencia del trabajo en equipo.
Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál elegirías y cómo lo usarías para mejorar tu trabajo en Grupo CIE o tu vida cotidiana?
Sin pensarlo, elegiría una gran capacidad mental. A lo largo de mi vida, me he encontrado con compañeros, a los cuales les envidio por la capacidad mental que tienen. Con esto me conformaría para poder realizar aún mejor mi trabajo.

Antonio ha demostrado que la pasión por la programación, el trabajo en equipo y la constante búsqueda de innovación son ingredientes clave para transformar el sector pesquero. Si tú también quieres saber cómo las soluciones tecnológicas pueden optimizar tu negocio, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros y unirte a esta evolución!
