Después de casi tres años en Grupo CIE, el recorrido de Marcos del Río como programador ha ido mucho más allá del código. A lo largo del tiempo ha aprendido no solo a desenvolverse en el desarrollo técnico, sino también a entender las particularidades de un sector tan específico como el pesquero.
En esta entrevista nos cuenta cómo ha cambiado su forma de trabajar, los retos a los que se ha enfrentado y qué es lo que más valora de su día a día.
Llevas en torno a 3 años en Grupo CIE, ¿cómo dirías que ha sido tu evolución durante este tiempo como programador? ¿Qué ha cambiado más en tu forma de trabajar?
Creo que la evolución ha sido buena. Al principio estaba más centrado en entender el funcionamiento del programa y la forma de trabajar de las cofradías, pero con el tiempo he ido conociendo más ambos puntos y eso hace que pueda resolver incidencias con más seguridad.
Lo que más ha cambiado en la forma de trabajar es la forma de afrontar los problemas. Antes necesitaba revisar muchas cosas y asegurarme antes de cambiar nada y ahora identifico más rápido el problema.
¿Cuál dirías que ha sido tu mayor reto en estos 3 años? ¿Y tu mayor satisfacción?
Mi mayor reto ha sido entender el día a día del sector pesquero. Es un sector muy específico y conocerlo bien es fundamental para poder trabajar de forma eficaz.
Mi mayor satisfacción ha sido ir ganando autonomía y ver que el trabajo ayuda a resolver incidencias de los clientes.

Gran parte de tu trabajo es solucionar errores, mejorar funcionalidades y desarrollar nuevas soluciones. ¿Qué tipo de desafíos técnicos te encuentras con más frecuencia?
Los desafíos que más me encuentro suelen ser entender bien el origen del problema y encontrar una solución que no afecte al resto del programa, ya que es una aplicación muy completa y con muchos módulos.
Cuando surge una incidencia en el sistema que afecta a los clientes, ¿cómo afrontas esas situaciones en las que hay que dar una solución rápida?
Si está afectando al trabajo diario de un cliente, la idea es resolverlo cuanto antes e intento darle prioridad para encontrar una solución lo antes posible, y si es necesario, mantener informado al cliente mientras se trabaja en ello.
Trabajando tan de cerca con cofradías, ¿qué es lo que más te ha sorprendido del sector desde dentro?
Lo que más me ha sorprendido es que es un sector mucho más complejo de lo que parece desde fuera. Antes de trabajar aquí no era consciente de toda la gestión que hay detrás de una lonja: subasta, trazabilidad, normativas…
¿Hay alguna mejora, desarrollo o funcionalidad en la que hayas trabajado de la que te sientas especialmente orgulloso? ¿Por qué?
Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es haber participado en el cambio al nuevo programa de gestión. Ha sido un proyecto importante para modernizar el programa que utilizan las cofradías en el día a día.
También me gustaría destacar el desarrollo de una aplicación móvil donde los armadores de los barcos pueden consultar desde el móvil la información que la cofradía publica desde el programa de gestión.
En tu trabajo, muchas veces mejoras algo que ya existe en lugar de crear desde cero. ¿Qué tiene más dificultad para ti: construir algo nuevo u optimizar lo que ya funciona?
Creo que optimizar lo que ya existe suele ser más complejo. Cuando haces algo desde cero tienes más libertad, pero cuando trabajas en algo que ya existe hay que analizar bien lo que hay hecho y asegurarse de que cualquier cambio no afecte a otros clientes.
En un trabajo como el tuyo, donde todo evoluciona constantemente, ¿cómo te mantienes actualizado a nivel técnico?
Intento mantenerme al día sobre todo aprendiendo en el propio trabajo. Cada incidencia te obliga a investigar y buscar información.
Y para terminar, si alguien estuviera pensando en dedicarse a la programación, ¿qué consejo le darías basándote en tu propia experiencia?
Le diría que la programación es un mundo que evoluciona constantemente, así que
siempre hay cosas nuevas que aprender y no desanimarse cuando no salen las cosas
a la primera porque muchas veces es como más se aprende.
La experiencia de nuestro compañero Marcos del Río nos demuestra cómo el aprendizaje constante, la curiosidad y la actitud ante los retos marcan la diferencia en el día a día. Si duda es un crecimiento que refleja no solo el crecimiento como profesional sino también el compromiso con aportar valor real a un sector tan exigente como el pesquero.
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